En el 2008, existía un software inofensivo para las computadoras que te permitía descargar música, fotografías, videos y películas. Era como el netflix-spotify-pinterest de aquél entonces, sólo que su nombre en realidad era Ares (ahora que lo pienso, creo que el nombre Ares, dios de la guerra, tal vez no hubiera sido el mejor nombre para un programa que después sería utilizado para romper innumerables leyes de propiedad intelectual).
En mi defensa, me encontraba sumamente deprimido en aquél entonces; eran los primeros meses de lo que se convertiría en varios años de vivir entre una depresión clínica. Como es común, vivir con depresión me permitió evolucionar en alguien más seguro sobre sí mismo; los medicamentos me hicieron perder kilos que estorbaban la vista de mi esculpido abdomen; y poco a poco me fui convirtiendo en alguien sumamente social.
Quizás el párrafo anterior presenta una visión un tanto diferente de la realidad… la verdad es que mi abdomen definido ya se había perdido meses antes cuando descubrí que ahora vendían pulparindos en bolitas ¡y costaban sólo $2.50 por paquete! (¿cuántos paquetitos me ajusto con $20?)

Ingredientes: tamarindo, azúcar y azúcar glass.
Sumado a los deliciosos pulparindos ahora en su nueva versión, los medicamentos que tomaba para tratar la depresión parecían como si me estuvieran preparando para la hibernación, guardando grandes reservas de grasa… ¿para el verano? Me parece importante ahora hacer una breve observación sobre los antidepresivos… no todos poseen efectos secundarios que te llevarán a subir de peso o que influirán sobre tu metabolismo basal.
Y a pesar de estos efectos secundarios, la realidad es que volvería a tomarlos si así lo necesitara, pues algunos trastornos mentales como la depresión, pueden tener sus orígenes en aspectos biológicos; de hecho, todos los trastornos mentales se viven en un nivel biológico sin importar el origen. Cuerpo y mente son uno mismo.
(Es aquí donde abro un breve paréntesis psicoeducativo). Un ejemplo de esta simbiosis entre mente y cuerpo, son las psicosomatizaciones. Pongamos de caso a una persona que solía descargar, es correcto, he dicho «solía» pues ahora esa persona es libre de esas ilícitas prácticas digitales (además se descargaban muchos virus en la computadora… y bueno, Ares ya no existe ¿cierto?). Esta persona presentaba por medio de psicosomatizaciones insomnio, pérdida del apetito, gastritis, atracones de pulparindos, etc. Estas descripciones que acabo de presentar corresponderían a algo llamado «síntomas», y éstos suelen vivirse en aspectos biológicos (¿ardor en el estómago?), emocionales (tristeza, apatía, enojo) y cognitivos (pensamientos catastróficos que llevan a la ansiedad).
Gracias a los síntomas patrocinados por una fuerte depresión, el insomnio fue algo que en realidad tuvo un final feliz. Recuerdo que pasaba horas en la computadora chateando por messenger (o como mi maestra solía decir massenger), leía lo que pudiera encontrar sobre lo que fuera en internet. De hecho, disfrutaba mucho, muuuuuchoooo leer Wikipedia, en especial cuando descubrí que mientras leías un texto, aquellas palabras que aparecían resaltadas te podían llevar a otro texto ¡y a otro y a otro! Y así, si tu búsqueda iniciaba investigando acerca de un disco de Beyoncé (haz la prueba), podrías encontrarte minutos más tarde leyendo sobre discos de vinilo y terminar con artículos sobre las revoluciones industriales.
Wikipedia, Ares y yo teníamos una relación especial… lo que fuera que Wikipedia me decía, inmediatamente lo buscaba en Ares para aprender más sobre ello (nota para mí mismo: Néstor, tal vez has encontrado la mejor didáctica pedagógica para que tus alumnos aprendan. NO,OLVIDES PATENTARLA). En algunos de esos recorridos navegando por Wikipedia, me topé con el stand up.
Sé que hablar ahora sobre estand up es algo bastante común, pero en el 2008 no era algo que solía escucharse en México. De hecho, no recuerdo a ningún comediante mexicano que se dedicará al stand up, pues muchas de las presentaciones que hacían los comediantes mexicanos consistían más bien en «one-person show«, y éstos eran diferentes en estructura y técnica a los de la comedia del stand up.
Así que Ares y yo, bajo la influencia de Wikipedia coloqué en la barra de búsqueda la palabra stand up, y minutos más tarde (no segundos, porque gracias virus) descargué un video que pesaba 699mb. En ese momento mi trastorno obsesivo compulsivo se alertó al ver un número que específicamente había sido creado para molestar a mi comunidad, diseñando el peso de un archivo en un número no cerrado; pero momentos después, observé algo en el otro lado de la columna del archivo, un título bastante inusual y al mismo tiempo suficientemente atractivo para alguien que creció en un ambiente católico. Jesus is magic (traducción al español, Jesús entra a Gryffindor).

Ese era el nombre del archivo, así que lo descargué y días después cuando finalizó la descarga (otra vez, porque gracias virus) lo abrí y miré durante una noche de insomnio. Era un especial de comedia escrito por la comediante Sarah Silverman. El formato del especial/video era algo inusual, dado que era una especie de película y espectáculo al mismo tiempo, grabado en lo que parecía ser un teatro-bar (seguramente tenían permiso para vender alcohol durante obras infantiles).
Su comedia era cruda y su estilo versátil (actuaba, cantaba, personificada y hacía stand up en otros momentos). Algunos de los temas que abordaba: judíos, lesbianas, la muerte y los asilos de ancianos, la compra de autos alemanes, la pornografía, entre otros. ¡Sarah, me he enamorado de ti!
De alguna manera, al estar sentado en mi cuarto en horas de madrugada, bajo el insomnio y acompañado de una presión en el pecho que de ponerle nombre sería «depresión», de alguna manera al ver a Sarah Silverman me hacía pensar «oye, yo quiero escribirle un guión a la depresión y describir nuestra relación pasiva-agresiva».
Ahora, sé que para este punto que intento describir, en realidad no me encuentro ni cerca de lograrlo; lo cierto es que aquello que viví esa noche aún me cuesta trabajo recordarlo. De hecho, sé que es algo normal. Cuando hay algo que nos lastimó demasiado, nos generó un conflicto o angustia, nuestra mente tratará de protegernos a través de algo que papá Sigmund Freud le llamaba resistencias.
Sin embargo, me encuentro tranquilo de poder rememorar lo suficiente y de sentir lo necesario de aquella noche en la que me enamoré de Sarah Silverman y del stand up.
No hace falta decir que mi computadora eventualmente consiguió un resfriado debido a un virus y fue vendida por partes. El especial Jesus is magic de Sarah Silverman jamás pudo ser recuperado del sistema #RIP.
Gracias a un proceso de reformación personal y a Itunes, ahora compro mi música legalmente y Sarah Silverman regresó a mis brazos.

