Nada contracorriente

Cuando el cardumen nade hacia la derecha, tú nada hacia la izquierda. Si ellos nadan a la izquierda, tú hazlo en la dirección contraria. Si ellos nadan hacia arriba, nada hacia abajo… hay menos tráfico.

Lo bonito de nadar contracorriente, es que en ocasiones nos permite alejarnos del ruido de las creencias que nos indican quiénes debemos ser. Y al guardar distancia, aquél ruido logra desaparecer y da oportunidad para que emerja tu propia voz… aún así sea debajo del agua.

Dato curioso, el sonido viaja más rápido por el agua que por el aire gracias a su densidad; por lo que que esta analogía no sólo funciona, sino que además se encuentra comprobada científicamente #Yaaay