La realidad es una cuchilla despiadada que separa al deseo y a la fantasía. Su dolor es transitorio, y sin embargo deja casi inerte a todo aquél que es herido. No avisa, sólo llama. No mata ni ofrece vida. No crece, pero tiene raíz. No es real ni imaginativa, es parte y partes de todo. No miente ni es franqueza, es locura para la cabeza. Es incertidumbre y es guía. Tiene fugas y una salida. Castiga a todos con la conciencia y recompensa con nobleza. No hay tiempo, hay encuentros y viene a mí sólo en momentos.
