
Ahora, para amenizar esta publicación, dejaré debajo de este post una canción completamente alejada del mensaje integrado en la imagen, pero absolutamente impulsado por los pensamientos «¿y por qué no?», y «pasé dos anuncios de 60 segundos cada uno en YouTube por negarme a adquirir su versión Premium, por ello haré valer el sacrificio y publicaré la canción para la cual esperé dos minutos y que terminé escuchando sólo 80 segundos porque llegó la comida que pedí a domicilio y cuando regresé e intenté darle play de nuevo, apareció otro comercial de 60 segundos y pues como dice el dicho, <Dios aprieta, pero no ahorca sólo con Premium>».
