Entrevista para el podcast de Sanarai, donde tuve la oportunidad de hablar un poco acerca del trauma y la psicocorporalidad. Omití algunos puntos que también preparé, pero ganó naturalmente la imprevisibilidad y el tiempo. Ya vendrá otra oportunidad para retomarlo.
Uno de los ejercicios que menciono (con un nombre muy escueto) el «ciclo de la lavadora», lo recupero por escrito y comparto sus sus tres ciclos:
- Respirar: recuerda, primero enviando tu aire al diafragma. En otras palabras, «inflo» primero el estómago y después lleno los pulmones. Respiro de abajo hacia arriba. Hazlo a tu ritmo.
- Sentir: ubica en tu cuerpo donde hay mayor intensidad o energía. Date cuenta qué sucede en aquella zona cuando inhalas y qué cambia cuando exhalas.
- Describir: si te ayuda, te comparto unas preguntas guía: ¿dónde siento mayor energía o sensaciones en mi cuerpo? ¿Cuál es la temperatura de la sensación? ¿Cuál es su figura o forma? ¿Cómo se mueve?… O también, puedes describirlo de esta manera: «se siente como…». Te comparto un ejemplo: se siente como arenoso, pero al mismo tiempo esponjoso. Se siente como una onda que se expande y contrae desde mi pecho hasta mis brazos. Se siente como un motor de carro, que ronronea, pero cuando inhalo cesa su sonido y cuando exhalo, vuelve a ronrronear.
Y así sucesivamente repite el ciclo respiro-siento-describo durante unos minutos sin discriminar nada, evita juzgar tu experiencia y sé curios@ al hacerlo. Disfruta mucho hacerlo y verás cómo poco a poco algo comienza a revelarse. Este ejercicio no es una experiencia estrictamente racional, tu cuerpo tiene su propio lenguaje y ese suelen ser las sensaciones.
En ocasiones vendrán imágenes o recuerdos, está bien si sucede eso, pero si no, no te preocupes, es absolutamente normal, no quiere decir que estás haciendo algo mal, al contrario, fluye con la sensación como si fuera un río y tu cuerpo te guiará sin que necesites hacer esfuerzo alguno más que el de respirar y sentir. Al cabo de un tiempo, verás que ya no será tan necesario continuar describiendo la sensación, dado que este paso tiene más que nada la meta de ayudarte a adentrarte y conectar con tu experiencia interna; tu misma experiencia te guiará cuándo puedas prescindir del paso de la descripción.
Este es sólo un ejercicio, lo más importante es que basad@ en tu propia experiencia y en la práctica, tú vayas diseñando paulatinamente tu propia metodología. Y recuerda, sé curios@, estás absolutamente segur@ en tu experiencia, poco a poco irás confiando en ella.
