Siento unas enormes ganas de escribir… pero no sé sobre qué. Tengo una enorme cantidad de pensamientos en la mente en estos momentos… pero se han vuelto bullicio y ya no les entiendo a los condenados.
Sé sobre qué me gustaría escribir, pero aún no encuentro el ángulo. Se mueve mucho, es muy constante su danzón. A veces me mueve, otras me agita y en ocasiones se mantiene estático pero aún desde ahí, noto cómo consume una cantidad sustanciosa de mi energía, suficiente para desconectarme del estado del «aquí y el ahora».
No es ansiedad, mi terapeuta le llama «inercia». Me lo ha explicado basándose en el ejemplo de una rueda que por mucho tiempo fue empujada, y cuando cesó la fuerza que le impulsaba, naturalmente la rueda siguió corriendo por cuenta propia y así lo hará, hasta que la energía se disipe o agote.
No es la primera vez que me pasa, y seguro no será la última. Veo ahora más que nunca, que muchas de mis decisiones pueden ser ilustradas desde aquél ejemplo de la rueda. Cada proyecto, «sueño» o inquietud, toma la forma de una rueda a la cual comienzo a empujar a partir de su gestación hasta su completud.
Llevo casi una década empujando una rueda de un proyecto de vida, del cual su inercia sin haber dado cuenta, me jaló hacia adentro borrando las fronteras de que lo era el «sueño» y lo que era yo. Muy distintos cada uno, puesto que sé, que el proyecto no soy yo; quiero decir, que aquello no es mi identidad, sino un camino, y es curioso la forma en que un camino puede volverse la identidad de uno…
No es algo malo lo que vivo, tampoco es bueno, sólo «es». Así me atrevo a describirlo desde mi experiencia, y soy lo suficientemente curioso como para no etiquetarle y verle como otro camino.
¿Es paradógico, no? El proyecto emergió como una rueda a la que necesitaba empujar, hacerlo, me colocó sobre un camino, el andar por mucho tiempo empujando la rueda por el camino terminó generando una inercia suficientemente potente como para haber sido absorbido por ella y por ende, ocasionado que mi entidad (ya no identidad) fuera distorsionada. Ahí no termina el proceso, puesto que continua… ahora que me he dado de cuenta de esta inevitable fusión, la separación me coloca paradógicamente ante una nueva rueda, un nuevo proyecto que ahora nombro «recuperar la entidad»; y para ello, necesito ahora empujar de adentro hacia afuera para así liberarme. Pero de forma unísona, en el proceso también integrar en mi entidad todo aquello de lo vivido al empujar durante casi diez años, la otra rueda. Necesito de esa integración, ahí está la clave para que pueda seguir evolucionando.
Me rompí la cabeza escribiendo este último párrafo. Creo en realidad que no es tan difícil explicármelo, pero como lo he dicho al inicio, mi mente vive en bullicio y mi cuerpo en un «chaca-chaca» que a veces se asemeja más un ritmo musical y otras al de una onomatopeya de una lavadora en el ciclo de «exprimir», violento, ruidoso, estrujante pero al final de cuentas, liberador al exprimir simbólicamente todo aquél líquido que sólo generaba mayor carga.
Escribir esto es un intento bromoso por acomodar lo que paso desde hace tiempo. Pero es distinto esta vez, en mi adolescencia y en 20’s lo vivía con angustia y dotado de mucha, mucha incertidumbre. Ahora lo vivo con mucha esperanza, mucha mucha emoción, y por supuesto, indudablemente con incertidumbre… y eso me agrada. Necesito una nueva aventura, salirme de los caminos, dejar de rodar, perderme, adaptarme, explorar más… preguntarme y darle vuelo a la hilacha al pensamiento que tanto me llega en forma de pregunta, «¿qué sigue ahora?».
Ahora me viene así a la mente aquella pregunta, «¿qué fregados sigue ahora?». Me da risa pensarlo así. ¿Ves? Ahora la pregunta ha evolucionado también, y no es peyorativa su intención, sino que percibo en su nueva presentación bastante jocosidad, nobleza, es juguetona… de esta manera reduce la incertidumbre ante la inminente necesidad de una nueva aventura. ¿Queeeé fregados…. sigue ahora?». Pues no sé, pero tengo hartas ganas de perderme un poquito.
PD: Sandra Oh, ¿cuándo fregados escribirás un libro? ¡Bravo!
PD… parte dos… o abreviándole PD (posdata dos): Sabía que la palabra empujar me recordaba a una canción, no importa que su conjugación fuera anglosajona, ya recordé cuál era.
