Kumbayá

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¿Te ha pasado que hay momentos en los cuales te sientes atrapado(a), pero dentro de ti mismo(a)?

Algo así he estado experimentando desde hace tiempo. Encuentro, hasta ahora, diversas formas o contextos que pudieron haber promovido esto. Uno de ellos, ubico en la cantidad de momentos en mi día a día en los cuales me relaciono con los demás desde vínculos meramente asimétricos.

Esta asimetría, todos la vivimos en nuestras relaciones. Con este tipo de vínculo, me refiero a la distancia afectiva que puede existir entre nosotros y otras personas. Ejemplo de ello, es el vínculo asimétrico entre los padres e hijos. La asimetría, es lo que permite orientar y enseñar a los hijos. Otro ejemplo pudiera residir en la relación entre una jefa y sus colaboradores. La jefa, al igual que los padres, usa la distancia (asimétrica) para poder observar las pautas de interacción y de comunicación en su plantilla laboral; basada en la información que la perspectiva asimétrica le ofrece, es que puede, o al menos se esperaría, que tomara decisiones un tanto más neutrales y sostenibles para todos los involucrados.

De lo contrario, si los padres no se movieran desde la asimetría, sino desde una simetría, ellos caerían en el riesgo de transformarse en amigos de sus hijos, o lo que es aún más riesgoso, «hijos de sus hijos» provocando un desplazamiento de roles que es frecuente encontrar en la consulta psicoterapéutica. Desde el caso de una jefa quien se relacionase desde la simetría, podrían entremezclarse los vínculos personales con los laborales, y la toma de decisiones se complejizaría y ni hablar de la solución de conflictos… esto también, frecuente en la consulta privada.

Por ello, entiendo, de verdad, que la asimetría es necesaria, promueve una fluidez entre ciertos roles, nos esclarece límites y responsabilidades….

Pero, ¿qué sucede cuando la gran mayoría de mis relaciones, residen en aquellas asimétricas? En la psicoterapia, la asimetría posee hasta fines terapeúticos y por supuesto, perspectiva. En la docencia, me ayuda a orientar a los alumnos hacia su propio pensamiento reflexivo y deconstructivo y demás.

Esos dos espacios han ocupado la gran mayoría de mis vínculos desde hace años. Es solitario.

Es también enriquecedor ser testigo de la evolución del ser humano. Tanto en la academia como en la consulta clínica, lo he presenciado. Mas sin embargo, la asimetría como ya lo expresé, reside en vincularse con alguien desde una distancia afectiva. ¿Dónde queda por lo tanto el espacio para la conexión, la intimidad….?

Las relaciones asimétricas, no son negativas. Creo que, vivir en su mayorías desde vínculos asimétricos sí lo es.

Es solitario. Constantemente puedo sentir una energía inquieta por todo mi cuerpo… Sé, que es mi naturaleza hablando, específicamente, pudiera hasta «psicologizar» mi experiencia. Mi cerebro reptiliano, el responsable de la supervivencia, me empuja a buscar nuevas tribus, a sentirme acompañado. Por otro lado, mi sistema límbico, el cual entre sus funciones principales residen aquellas que tienen que ver con las emociones, pide desesperadamente, ser regulado desde un vínculo íntimo con alguien más.

¿Haz visto llorar a un niño desconsoladamente? Por lo tanto tal vez también hayas sido testigo que al ser acariciado, abrazado o atendido por sus padres, las emociones en aquél niño paulatinamente comenzarán a disiparse. Eso quiere decir que haz presenciado a lo que se le conoce como «la danza de los sistemas límbicos». El fenómeno tan bonito que uno atestigua, consiste en que el sistema límbico del niño se ha sintonizado con el del padre o a la madre, y esta sintonía, ayudará a que ésta área del cerebro, pueda regularse.

Imagina ahora, lo que una gran exposición a vínculos asimétricos podrían ocasionar a nuestra neurobiología… Nuestro cerebro reptiliano y nuestro sistema límbico, se encontrarían gravamente afectados.

La soledad no es la única parte que he experimentado desde hace unos años…. moverme en gran porcentaje desde roles asimétricos como psicoterapeuta o docente, de alguna forma me han atrapado. Voy a ser muy preguntón, ¿haz escuchado/visto alguna vez algún locutor que te guste mucho y lo veas en la calle o en otros contextos, y su manera de hablar sea exactamente la misma a la que escuchas en los medios de comunicación? O sacerdotes que todo el tiempo se mueven y hablan de la misma forma todo el tiempo incluso fuera de espacios de culto. Pues también los habemos en psicoterapia jajaja. Admitido.

De forma personal, lo vivo. LO VIVO (ahora en mayúsculas). LO VIVO (en mayúsuculas y en negritas). No es mi culpa, así como tampoco es culpa del locutor o del sacerdote. Pasa que las neurociencias nuevamente nos podrían esclarecer qué sucede en este fenómeno de «quedarse atrapado» o pegado al rol todo el tiempo. Sin embargo, lo dejaré para otro momento… recuerda, ¡necesito despegarme del rol del psicoterapeuta! Y psicologizarlo nuevamente fomentaría que siga atrapado. No gracias jajaja #TocandoMadera

Por ello, estoy escribiendo esto. Hace un momento meditaba y la «energía inquieta» llegó vorazmente a mi cuerpo. Entiendo desde mi experiencia, que todas esas sensaciones, no son más que mensajes que mi experiencia interna tiene para mi. Pues, aquél mensaje de hace un momento fue nítido, «escribe lo que sientes… y déjate sorprender».

Foto para rememorar el momento posterior a la meditación… que ahora que lo pienso, pudo haber sido interrumpido por el intento de «selfie» para inmortalizar la experiencia… ya nunca lo sabré. Bueno…

Aquí estoy, escribiendo en tiempo real sobre lo que siento… y permitiéndome sorprender. Dejando la bata del consultorio a un lado, rascándole al tatuaje mental que dice «no seas tú» y permitiéndome… quién sabe qué, pero algo me estoy permitiendo jajaja.

Lo siento, el mensaje corporal sólo decía «escribe lo que sientes y déjate sorprender». Hasta ahí llegó. Desconozco los pasos siguientes, pero confío plenamente en que el mensaje llegó en el momento indicado y que el ejercicio que he hecho («estupendamente», ¿…verdad? jajaja) me encaminará en esta búsqueda por apreciar la soledad y por recuperar una esencia que la exposición prolongada a roles asimétricos ha ocasionado en esta estupenda personalidad humilde, «bien HUMILDE» jajaja (escribo nada nervioso).

Ahora finalizo este texto con preguntas para ti (y por favor léelas con intención de «amor y paz», hippie de los 70’s, y con harta tranquilidad en tu tono de voz):

¿Qué mensajes te está enviando tu cuerpo a través de las sensaciones?

¿Qué haces una vez que haz decodificado el mensaje?

¿Y si lo haces…. y te dejas soprender?

#Kumbayá #Kumbayaaaaaá #EnciendeElFlashDeTuCeuluar #LetTheSunshineIn #EInclínateDeLadoALado #HastaQueElCuerpoNosDéElPróximoPaso #Woodstock2025 #PeroConMenosPresupuesto