Esta semana descubrí una canción de aquellas que uno se dice «¿cómo no la había descubierto antes?».
De esas canciones, y a demás interpretaciones que rechinan al hueso y logran eximir experiencias muy encarnadas; aquellas que sólo necesitaban la armonía adecuada para soltarse y salir…
Pablo López, ha hecho algo bello con su voz, sus letras y su historia.
(Y condenado, me has hecho llorar mucho… te hecho la culpa, pero sé que has facilitado una catarsis… pero aún así, condenado… ¿Oye tú, cuándo vienes a Guadalajara?).
