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TODoS GUAPETONeS

Hagamos un recorrido…yo te iré guiando ¿vale?
Primero, comienza dando click a esta canción:
Sigamos…




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19 de noviembre


Nosotros también pedimos ayuda.
No estás solo.

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RESPIRANDO ANDO


La técnica de la espiración diafragmática, es un gran recurso que nos permite regular el organismo; favorece que sintamos emociones incluso cuando éstas puedan vivirse de forma intensa. Asimismo, ayuda a hacerle frente cuando experimentamos ansiedad o estrés de forma crónica.
La respiración diafragmática, es de las primeras herramientas que trabajo en consulta, derivado de su gran poder regulatorio.
En este video, mi intención es compartir y enseñar lo que he sido tan afortunado de aprender. Confío en que la psicoeducación es para todos.
Aquí intento guiar paso a paso en la técnica de la respiración diafragmática. Deseo sea de tu interés y nutra de alguna forma a tu experiencia.
Recuerda, tu experiencia siempre por delante. Filtra lo que escuches aquí, y construye tus propias teorías, desde ti.
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contacto y retirada


La importancia de vivir desde la flexibilidad. Ni todo el tiempo cerca, ni todo el tiempo alejado. ¿Tiene sentido?
Me refiero, al arte de desplazarnos constantemente entre el contacto y la retirada. Cuidando la permeabilidad de la vida (entrada y salida).
Yo, de momento, estoy «retirado parcialmente» de algunas actividades… y en el lapso, considerando seriamente integrar a mi hogar a algunos peluditos para llenar de harto amor mi casa.
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El «cable» de la vida

¿Por qué pasar vergüenzas en privado si puedo vivirlo en video… en una plataforma pública… con bajo presupuesto para utilería… pero con harta sonrisa?
Estrenándome con el primer videoblog. Se leyó extraño «estrenándome», pero sí, estrenándome después de todo. Cruzando dedos para que el contenido sea algo que disfruten.
¡Bienvenidos al cable de la vida!

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Kumbayá

¿Te ha pasado que hay momentos en los cuales te sientes atrapado(a), pero dentro de ti mismo(a)?
Algo así he estado experimentando desde hace tiempo. Encuentro, hasta ahora, diversas formas o contextos que pudieron haber promovido esto. Uno de ellos, ubico en la cantidad de momentos en mi día a día en los cuales me relaciono con los demás desde vínculos meramente asimétricos.
Esta asimetría, todos la vivimos en nuestras relaciones. Con este tipo de vínculo, me refiero a la distancia afectiva que puede existir entre nosotros y otras personas. Ejemplo de ello, es el vínculo asimétrico entre los padres e hijos. La asimetría, es lo que permite orientar y enseñar a los hijos. Otro ejemplo pudiera residir en la relación entre una jefa y sus colaboradores. La jefa, al igual que los padres, usa la distancia (asimétrica) para poder observar las pautas de interacción y de comunicación en su plantilla laboral; basada en la información que la perspectiva asimétrica le ofrece, es que puede, o al menos se esperaría, que tomara decisiones un tanto más neutrales y sostenibles para todos los involucrados.
De lo contrario, si los padres no se movieran desde la asimetría, sino desde una simetría, ellos caerían en el riesgo de transformarse en amigos de sus hijos, o lo que es aún más riesgoso, «hijos de sus hijos» provocando un desplazamiento de roles que es frecuente encontrar en la consulta psicoterapéutica. Desde el caso de una jefa quien se relacionase desde la simetría, podrían entremezclarse los vínculos personales con los laborales, y la toma de decisiones se complejizaría y ni hablar de la solución de conflictos… esto también, frecuente en la consulta privada.
Por ello, entiendo, de verdad, que la asimetría es necesaria, promueve una fluidez entre ciertos roles, nos esclarece límites y responsabilidades….
Pero, ¿qué sucede cuando la gran mayoría de mis relaciones, residen en aquellas asimétricas? En la psicoterapia, la asimetría posee hasta fines terapeúticos y por supuesto, perspectiva. En la docencia, me ayuda a orientar a los alumnos hacia su propio pensamiento reflexivo y deconstructivo y demás.
Esos dos espacios han ocupado la gran mayoría de mis vínculos desde hace años. Es solitario.
Es también enriquecedor ser testigo de la evolución del ser humano. Tanto en la academia como en la consulta clínica, lo he presenciado. Mas sin embargo, la asimetría como ya lo expresé, reside en vincularse con alguien desde una distancia afectiva. ¿Dónde queda por lo tanto el espacio para la conexión, la intimidad….?
Las relaciones asimétricas, no son negativas. Creo que, vivir en su mayorías desde vínculos asimétricos sí lo es.
Es solitario. Constantemente puedo sentir una energía inquieta por todo mi cuerpo… Sé, que es mi naturaleza hablando, específicamente, pudiera hasta «psicologizar» mi experiencia. Mi cerebro reptiliano, el responsable de la supervivencia, me empuja a buscar nuevas tribus, a sentirme acompañado. Por otro lado, mi sistema límbico, el cual entre sus funciones principales residen aquellas que tienen que ver con las emociones, pide desesperadamente, ser regulado desde un vínculo íntimo con alguien más.
¿Haz visto llorar a un niño desconsoladamente? Por lo tanto tal vez también hayas sido testigo que al ser acariciado, abrazado o atendido por sus padres, las emociones en aquél niño paulatinamente comenzarán a disiparse. Eso quiere decir que haz presenciado a lo que se le conoce como «la danza de los sistemas límbicos». El fenómeno tan bonito que uno atestigua, consiste en que el sistema límbico del niño se ha sintonizado con el del padre o a la madre, y esta sintonía, ayudará a que ésta área del cerebro, pueda regularse.
Imagina ahora, lo que una gran exposición a vínculos asimétricos podrían ocasionar a nuestra neurobiología… Nuestro cerebro reptiliano y nuestro sistema límbico, se encontrarían gravamente afectados.
La soledad no es la única parte que he experimentado desde hace unos años…. moverme en gran porcentaje desde roles asimétricos como psicoterapeuta o docente, de alguna forma me han atrapado. Voy a ser muy preguntón, ¿haz escuchado/visto alguna vez algún locutor que te guste mucho y lo veas en la calle o en otros contextos, y su manera de hablar sea exactamente la misma a la que escuchas en los medios de comunicación? O sacerdotes que todo el tiempo se mueven y hablan de la misma forma todo el tiempo incluso fuera de espacios de culto. Pues también los habemos en psicoterapia jajaja. Admitido.
De forma personal, lo vivo. LO VIVO (ahora en mayúsculas). LO VIVO (en mayúsuculas y en negritas). No es mi culpa, así como tampoco es culpa del locutor o del sacerdote. Pasa que las neurociencias nuevamente nos podrían esclarecer qué sucede en este fenómeno de «quedarse atrapado» o pegado al rol todo el tiempo. Sin embargo, lo dejaré para otro momento… recuerda, ¡necesito despegarme del rol del psicoterapeuta! Y psicologizarlo nuevamente fomentaría que siga atrapado. No gracias jajaja #TocandoMadera
Por ello, estoy escribiendo esto. Hace un momento meditaba y la «energía inquieta» llegó vorazmente a mi cuerpo. Entiendo desde mi experiencia, que todas esas sensaciones, no son más que mensajes que mi experiencia interna tiene para mi. Pues, aquél mensaje de hace un momento fue nítido, «escribe lo que sientes… y déjate sorprender».

Foto para rememorar el momento posterior a la meditación… que ahora que lo pienso, pudo haber sido interrumpido por el intento de «selfie» para inmortalizar la experiencia… ya nunca lo sabré. Bueno… Aquí estoy, escribiendo en tiempo real sobre lo que siento… y permitiéndome sorprender. Dejando la bata del consultorio a un lado, rascándole al tatuaje mental que dice «no seas tú» y permitiéndome… quién sabe qué, pero algo me estoy permitiendo jajaja.
Lo siento, el mensaje corporal sólo decía «escribe lo que sientes y déjate sorprender». Hasta ahí llegó. Desconozco los pasos siguientes, pero confío plenamente en que el mensaje llegó en el momento indicado y que el ejercicio que he hecho («estupendamente», ¿…verdad? jajaja) me encaminará en esta búsqueda por apreciar la soledad y por recuperar una esencia que la exposición prolongada a roles asimétricos ha ocasionado en esta estupenda personalidad humilde, «bien HUMILDE» jajaja (escribo nada nervioso).
Ahora finalizo este texto con preguntas para ti (y por favor léelas con intención de «amor y paz», hippie de los 70’s, y con harta tranquilidad en tu tono de voz):
¿Qué mensajes te está enviando tu cuerpo a través de las sensaciones?
¿Qué haces una vez que haz decodificado el mensaje?
¿Y si lo haces…. y te dejas soprender?
#Kumbayá #Kumbayaaaaaá #EnciendeElFlashDeTuCeuluar #LetTheSunshineIn #EInclínateDeLadoALado #HastaQueElCuerpoNosDéElPróximoPaso #Woodstock2025 #PeroConMenosPresupuesto
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El Rey del gerundio


Este es un pensamiento que escribí en tiempo real (y el cual leí en el podcast debajo), donde documenté un proceso cognitivo en el cuál no podía safarme de la palabra «intento»; y mientras intentaba buscar más allá en mi experiencia, me atrapaba y me regresaba al «intento».
Podría decirlo con dramatismo, la condenada experiencia me tenía secuestrado. Pero me gustó poder documentarlo. Mi membresía al club de los exigentes ha quedado aún más deteriorada de lo que ya está, a partir de este ejercicio.
¡Ah! Y este es el nuevo episodio que ya tampoco es tan nuevo pues lo grabé el mes pasado, pero que aún así está recién salidito del horno de mi boca… se escuchó raro, ¿verdad? Tal vez es porque aún no es tan común la expresión… si se percibió rara es porque hay que darle mayor promoción (intento por justificar la rareza), que se pegue más allá afuera en el intelecto social… es re poética la frase, ¿cómo no? #SalidoDelHornoDeMiBoca
Llevo semanas con desvelo, mi declive cognitivo comienza en tres, dos, ocho…
¡Espero genuinamente lo disfruten!

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DOS ENTRE UN MILLÓN


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años bronca

Hace unas pocas semanas, una querida amiga y colega, me externó un pensamiento a manera de analogía, en el cual recuperaba la humanidad del psicoterapeuta, o como diría un supervisor que tuve durante mis primeros años de formación «*NOMBRE*, quien ejerce la psicoterapia».
Muy rara vez me encuentro con artículos, libros o siquiera comentarios dentro de mi esfera social, en los cuales se dirijan hacia el terapeuta como lo que es, un ser humano. Alguien quien acompaña a otro humano desde su propia humanidad.
Se habla poco, acerca de la violencia a la que estamos expuestos en esta profesión. Se normaliza el maltrato hacia nuestra persona, y el esfuerzo que empeñamos en que el espacio psicoterapéutico sea un lugar seguro para el otro, no necesariamente es garantía de que lo sea para nosotros.
Es una maravillosa labor. Ser testigo del cambio, de la bondad, del deseo por evolucionar. Creo que pocos espacios profesionales ofrecen algo tan bello como lo es el ser deponente del poder del cambio guiado por un amor profundo hacia uno mismo. No obstante, es inherente recuperar la voz de quien ejerce la psicoterapia, reubicarlo desde su propia humanidad, considerarle y ofrecerle la misma oportunidad de también vivirse seguro adentro del consultorio.
Como lo dice mi querida Eli, nosotros también nos quemamos. Parafraseando esto, desde una invitación a no ignorar que también la persona del terapeuta posee una historia, y que justo el trabajo de ella, es lo que se vuelve una gran brújula para acompañar al otro. En otras palabras ahora turno de mi primer maestra en psicoterapia, la Dra. Ceci González, mencionaba que ella consideraba que más allá de los infinitos programas académicos que uno cursara, lo que realmente promovía que uno fuera un gran psicoterapeuta, residía en que éste trabajara sus propios «años bronca».
Exalto, es una maravillosa profesión, a mí me ha ofrecido un profundo sentido de vida, y por ello ha requerido un continuo y extenso trabajo hacia mi propia historia, llena de años bronca trabajados, retrabajados, desacomodados, reubicados, desacomodados de nuevo y así siguiendo el curso natural de lo que se compone una historia resignificada/sanada desde su propio ritmo orgánico, repitiendo el ciclo tantas veces sea necesario.
Esas son algunas de las heridas de las que mi colega refiere en el pensamiento debajo. Heridas que se encuentran presentes en todo ser humano, incluyendo sin olvidar en aquellos que ejercemos la psicoterapia como una profesión.
Les comparto la reflexión que Eli Villa escribió, aquella que leí sin hacerle justicia durante el episodio anterior del podcast.

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LA ESPERANZA…ACTIVA


Hace un tiempo, durante mi especialización en trauma psicológico, me topé con la maravillosa obra del Dr. Peter Levine, un etólogo cuya investigación fue adaptada posteriormente por él mismo, para el trabajo del trauma especialmente desde la psicocorporalidad.
Su premisa teórica partía de algo tan esencial, nuestra propia biología animal.
Peter Levine es uno de mis autores favoritos, especialmente, porque a través de él escuché por primera vez acerca de la etología, una ciencia que estudia la conducta animal en sus entornos naturales. Estudiando y aprendiendo de él, rememoré que de niño, yo deseaba convertirme en veterinario. Mi animal favorito de entonces era el ornitorrinco, y sigue ocupando ese lugar, sólo que ahora lo comparte al lado del panda… especialmente el panda. Puedo mirar videos y fotografías de ellos todo el tiempo… qué bueno que no mantengo una cuenta en Tik Tok, estaría olvidado ahí y ya sabemos lo que sucede cuando uno pasa mucho tiempo sentado…
Gracias a la etología, leí obras tan bonitas como LA EDAD DE LA EMPATÍA y EL MONO QUE LLEVAS DENTRO, ambos libros del etólogo Frans de Waal.
Y por supuesto, otro gran nombre entre este gremio de investigadores, reside la increíble Jane Goodall.
Al estudiar y escuchar a estos tres investigadores, me topé con algo inesperado, especialmente al no haber sido algo que se pudiera obviar al leer trabajos sobre etología… los tres hablan frecuentemente sobre la esperanza.
Me parece absolutamente natural que al ser estas personas, seres tan conectados con la diversidad de vidas en la naturaleza, entiendan empíricamente la profundidad de la conexión innegable que coexiste entre todos los seres vivos, sin importar el grado de conciencia o instinto que prevalezca en cada ser vivo. Estamos entretejidos, conectados y por ello, siempre habrá esperanza si reconocemos y honramos el vínculo que nos une.
Recomiendo ampliamente regalar un poquito de tu tiempo para escuchar el mensaje de la activista, Jane Goodall. Y así como yo, tú también tienes animales de quienes podrías aprender y mirar todo el tiempo, entonces también entenderás la importancia de hacer comunidad y de cuidarnos entre todos.
VERSIÓN EN ESPAÑOL
VERSIÓN EN INGLÉS
Frans de Wall en ESPAÑOL
Frans de Wall en INGLÉS
Peter A. Levine
