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Chicharrón prensado


«¡Por favor no me analices!».
Hay un fenómeno que percibo como resultado de la sobreexposición a la información psicoeducativa, y es que muchos se vuelven «pseudo-psicoterapeutas». «Psicologizando» y etiquetando la experiencia de los demás basados en lo que han aprendido, mas posiblemente, no han integrado del todo.
Vale muchísimo la pena reflexionar sobre ello, cada uno por supuesto, desde nosotros mismos.
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Push-ando

Siento unas enormes ganas de escribir… pero no sé sobre qué. Tengo una enorme cantidad de pensamientos en la mente en estos momentos… pero se han vuelto bullicio y ya no les entiendo a los condenados.
Sé sobre qué me gustaría escribir, pero aún no encuentro el ángulo. Se mueve mucho, es muy constante su danzón. A veces me mueve, otras me agita y en ocasiones se mantiene estático pero aún desde ahí, noto cómo consume una cantidad sustanciosa de mi energía, suficiente para desconectarme del estado del «aquí y el ahora».
No es ansiedad, mi terapeuta le llama «inercia». Me lo ha explicado basándose en el ejemplo de una rueda que por mucho tiempo fue empujada, y cuando cesó la fuerza que le impulsaba, naturalmente la rueda siguió corriendo por cuenta propia y así lo hará, hasta que la energía se disipe o agote.
No es la primera vez que me pasa, y seguro no será la última. Veo ahora más que nunca, que muchas de mis decisiones pueden ser ilustradas desde aquél ejemplo de la rueda. Cada proyecto, «sueño» o inquietud, toma la forma de una rueda a la cual comienzo a empujar a partir de su gestación hasta su completud.
Llevo casi una década empujando una rueda de un proyecto de vida, del cual su inercia sin haber dado cuenta, me jaló hacia adentro borrando las fronteras de que lo era el «sueño» y lo que era yo. Muy distintos cada uno, puesto que sé, que el proyecto no soy yo; quiero decir, que aquello no es mi identidad, sino un camino, y es curioso la forma en que un camino puede volverse la identidad de uno…
No es algo malo lo que vivo, tampoco es bueno, sólo «es». Así me atrevo a describirlo desde mi experiencia, y soy lo suficientemente curioso como para no etiquetarle y verle como otro camino.
¿Es paradógico, no? El proyecto emergió como una rueda a la que necesitaba empujar, hacerlo, me colocó sobre un camino, el andar por mucho tiempo empujando la rueda por el camino terminó generando una inercia suficientemente potente como para haber sido absorbido por ella y por ende, ocasionado que mi entidad (ya no identidad) fuera distorsionada. Ahí no termina el proceso, puesto que continua… ahora que me he dado de cuenta de esta inevitable fusión, la separación me coloca paradógicamente ante una nueva rueda, un nuevo proyecto que ahora nombro «recuperar la entidad»; y para ello, necesito ahora empujar de adentro hacia afuera para así liberarme. Pero de forma unísona, en el proceso también integrar en mi entidad todo aquello de lo vivido al empujar durante casi diez años, la otra rueda. Necesito de esa integración, ahí está la clave para que pueda seguir evolucionando.
Me rompí la cabeza escribiendo este último párrafo. Creo en realidad que no es tan difícil explicármelo, pero como lo he dicho al inicio, mi mente vive en bullicio y mi cuerpo en un «chaca-chaca» que a veces se asemeja más un ritmo musical y otras al de una onomatopeya de una lavadora en el ciclo de «exprimir», violento, ruidoso, estrujante pero al final de cuentas, liberador al exprimir simbólicamente todo aquél líquido que sólo generaba mayor carga.
Escribir esto es un intento bromoso por acomodar lo que paso desde hace tiempo. Pero es distinto esta vez, en mi adolescencia y en 20’s lo vivía con angustia y dotado de mucha, mucha incertidumbre. Ahora lo vivo con mucha esperanza, mucha mucha emoción, y por supuesto, indudablemente con incertidumbre… y eso me agrada. Necesito una nueva aventura, salirme de los caminos, dejar de rodar, perderme, adaptarme, explorar más… preguntarme y darle vuelo a la hilacha al pensamiento que tanto me llega en forma de pregunta, «¿qué sigue ahora?».
Ahora me viene así a la mente aquella pregunta, «¿qué fregados sigue ahora?». Me da risa pensarlo así. ¿Ves? Ahora la pregunta ha evolucionado también, y no es peyorativa su intención, sino que percibo en su nueva presentación bastante jocosidad, nobleza, es juguetona… de esta manera reduce la incertidumbre ante la inminente necesidad de una nueva aventura. ¿Queeeé fregados…. sigue ahora?». Pues no sé, pero tengo hartas ganas de perderme un poquito.
PD: Sandra Oh, ¿cuándo fregados escribirás un libro? ¡Bravo!
PD… parte dos… o abreviándole PD (posdata dos): Sabía que la palabra empujar me recordaba a una canción, no importa que su conjugación fuera anglosajona, ya recordé cuál era.
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DUELE, PORQUE YA ME DUELE

Hagamos un juego…
Sígueme la corriente, trata de no quedarte en la superficie de la frase o la pregunta, ve más a fondo, y cuando creas que lo has alcanzado, vuelve a dejarte llevar… En realidad, verás que jamás habrá un fondo, la reflexión, podrá continuar y seguir…
No te preocupes, no se trata de que esto se vuelva interminable, se trata de que te permitas llegar hasta que algo llame tu atención, algo te dé sentido, algo cambie en ti… Disfruta de este juego, y recuerda que podrás regresar a él o retomar donde te quedaste, cada vez que así lo desees.
DUELE, PORQUE YA ME DUELE.
DUELE PORQUE, YA ME DUELE.
DUELE PORQUE YA, ME DUELE…
¿POR QUÉ DUELE? ¿POR QUÉ ME DUELE A MÍ PRECISAMENTE?
¿QUÉ PASÓ? ¿POR QUÉ YA ME DUELE? ¿POR QUÉ NO ME DOLÍA ANTES? O… ¿CÓMO ES QUE ME DOLÍA ANTES?
¿QUÉ PASÓ? ¿QUÉ TUVO QUE VER LA ESPERA CON QUE AHORA YA ME DUELE?
¿ESPERÉ DEMASIADO? ¿POR ESO… AHORA ME DUELE?
«DUELE, PORQUE YA ME DUELE…» ¿QUÉ SIGNIFICA ESO?
¿QUÉ HIZO QUE AHORA ME DUELA?
¿POR QUÉ ME DUELE? ¿POR QUÉ… DUELE?
¿QUÉ ES LO QUE DUELE? ¿DUELE EL DOLOR O DUELE LO QUE DUELE?
¿…DUELE LO QUE DUELE? ¿QUÉ SIGNIFICA ESO?
¿POR QUÉ ME ESTOY ENOJANDO? ¿ESTO TAMBIÉN ME DUELE?
¿ME ENOJA QUE ME DUELA? ¿ME DUELE PORQUE ME ENOJA? ¿DUELE Y ENOJA Y POR ESO ME DUELE?
HE LLEGADO A UN «FONDO»…
AHORA DARÉ LA SEGUNDA VUELTA LLEVANDO LO QUE YA RECORRÍ, PARA BAJAR DE ESA SUPERFICIE CON LA QUE ME HE TOPADO, CONTINUANDO EL HILO. SÉ QUE SOLITA, MI EXPERIENCIA INTERNA, DEJÁNDOME FLUIR, SIN CUESTIONAR, SIN INTENTAR «PSICOLOGIZAR» O ENCONTRAR COHERENCIA… ASÍ ES COMO SEGUIRÉ SIENDO GUIADO A LA PROFUNDIDAD, Y POR EXPERIENCIA, A MAYOR PROFUNDIDAD, HE ENCONTRADO MAYOR PAZ, DE ESA QUE SE QUEDA Y QUE HASTA LA MEMORIA COGNITIVA Y CORPORAL REMEMORAN PARA SIEMPRE.
DUELE PORQUE YA ME DUELE…
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Envejecimiento prematuro de la personalidad

Tengo unas crayolas y un paquete de hojas que compré hace un año.
En mi departamento tengo muy pocos muebles. Los cuadros o decoración en él son casi nulos. Creo que es debido a varias razones; en los últimos 15 años me he mudado a siete casas diferentes; he trabajado en cuatro ciudades en tres estados que abarcan desde el bajío hasta el occidente de mi país. También residen entre estas razones motivos personales, por supuesto. Y creo que todo ello ha hecho que hasta el momento me sea difícil vislumbrar un espacio en el que viva desde la sensación/pensamiento: «aquí, aquí ya puedo estar», pues sigue vigente dentro de mi esa anticipación de «no te acomodes mucho, va a venir otra mudanza, otro cambio«.
En momentos se asemeja a un estilo de vida nómada, a pesar de realmente no sentirme del todo cómodo con ello. Pero, sigo descubriendo algunos puntos a favor de estas situaciones que no me daba cuenta antes, y que claramente me han ayudado.
A lo largo de cada mudanza (y vaya que son cansadas), fui aprendiendo a tener cada vez menos cosas materiales, puesto que no sabría cómo sería el espacio siguiente en el que viviría; así que sin darme cuenta, comencé a quedarme sólo con cosas que pudieran caber dentro de mi propio cuarto. Para la penúltima mudanza, fue mucho más sencilla de vivir dado que en efecto, ahora todas mis cosas cabían dentro de mi cuarto, salvo algunos sillones que compartía junto con roomies.
En dos casas llegué a usar como cortinas unas telas oscuras que compré durante la universidad para un proyecto audiovisual. Y hasta hace unos meses, debido a los gastos del doctorado sentí muchas ganas de hacer mis propias cortinas, así que improvisé unas con unas sábanas delgadas y unos cinchos que utilicé como «argollas» para para que éstas pudieran recorrerse horizontalmente.
El año pasado, posterior al fallecimiento de mi muy querida tía Flora, mi mamá junto con sus hermanas comenzaron a regalar sus pertenencias, ofreciéndome a mi las persianas que ella tenía en su casa. Sinceramente, era muy doloroso para mi la posibilidad de tener un objeto bastante visible en mi casa que me recordara que ella ya no estaba aquí (al menos no en este plano); así que acepté los demás obsequios, su cortauñas, una sandwichera y un juego de cubiertos.
Ha sido muy curioso, mi tía Juanis, quien falleció cuando yo tenía cinco años, me regaló un cortauñas, el cual aún tengo. Por ello, cuando me regalaron esta vez el de mi tía Flora, lo recibí como un obsequio muy especial y simbólico. Ahora uso el cortauñas de Flora y siempre me trae un muy grato recuerdo y ni se diga del gran cariño que se manifiesta cuando lo sujeto con mis manos.
Las cortinas, en realidad no sólo las hice debido a motivos financieros, sino que en realidad me apetecía enormemente poder hacerlas yo, jugar a hacer algo, divertirme en el camino, pensar en todas las posibilidades en las que podría hacer unas cortinas con unas sábanas, unos cinchos y con lo que me encontrara en mi casa.
El año pasado, compré unas filas de luces como las que se usan durante la navidad, y con unos ganchos que usaba para corbatas y cintos, las atoré en el ventanal que da de frente al espacio que improvisé como mi consultorio virtual, y las colgué ahí. En realidad, parecía más un tendedero…
Pero…
Pues, ya que tiene toda la pinta de un tendedero ¿por qué no aprovechar su uso? Compré unas crayolas y un paquete con hojas de papel, y comencé a dibujar, colorear y escribir frases que me eran significativas y que necesitaba tener muy presentes. Así, el proceso de las constantes mudanzas me llevaron a la «decoración minimalista-forzada», lo cual me dirigió a reconocer la importancia de sentir cualquier espacio en el que viva, un poquito más cercano, lo que posteriormente desembocó en mi ahora «tendedero lumino-afectivo» patrocinado por foquitos navideños para todas las estaciones #DeVentaEnGüalmart, crayolas marca crayola (#UsoCrayolasCrayola) y hojas papel #Bond #Papel-Bond
Algunas de las frases que tengo ahí son:
«Respira y suelta hombros» (la cual me viene muy bien, pues me favorece para que después el fisioterapeuta encuentre menos contracturado mi cuerpo… y así duela menos el «masaje).
«Tú éntrale, así como eres… y déjate sorprender».
También hay un poema que escribí hace unos meses acerca de un dolor que me ha acompañado desde hace tiempo y que sinceramente, puedo revelar con mucha paz dado que estamos en mejores términos cada vez más y también ha traído consigo cosas muy bonitas. Tal vez después lo suba aquí, en mi espacio… aún seguimos en nuestro proceso de evolución, por ello me lleva meses escribir y reescribir un poema o pensamiento. Siempre algo cambia, algo se acomoda o desacomoda, algo mueve, integra, ofrece sentido y más. Me doy tiempo para hacerlo, pues bondadosamente, la experiencia así me lo comunica.
Pero en lo que seguimos cruzando caminos y entendiéndonos tanto aquél dolor como yo, por lo pronto quisiera compartir sólo este primer renglón de ese pensamiento: «no quiero ser sabio, pues el dolor te hace sabio…». Explicitando que los demás párrafos posteriores a esta oración, están dotados de mucha realidad, al menos desde la mía… que el dolor es dolor cuando ni él ni yo nos entendemos. El dolor no es mas que el fallo de nuestra comunicación… eso es lo que he aprendido que es el dolor hasta ahora, desde mi persona.
Por favor no lean esto como palabras finales, ni como una manera de pensar que tengo la verdad absoluta. Esto es lo que he descubierto hasta ahora, en mi y sólo en mi. Qué maravilloso será, que cada uno le entremos a esa comunicación enredosa (al principio), para formar nuestro propio lenguaje y significado sobre lo que es el el dolor para cada uno; y no tengo la menor duda de que el resultado no será universal, sino absolutamente individual, y si desean compartirlo como yo, háganlo, y sepan que si lo desean confiar en mi de forma personal, seré el más afortunado por recibir su confianza y bondad.
Durante este proceso de intercomunicación con el dolor, recuerdo haberle dicho algo y no hace mucho realmente (la semana pasada)… no nos lográbamos entender y mi primer pensamiento fue:

Pensarlo en voz alta, logró que me desatorara… era eso, nos encontrábamos atorados, sentí frustración, un poquito de coraje, desesperación, angustia… le entré al atorón para desatorarme. Las malas palabras no faltaron, para qué mentir. Rara vez las digo, pero cuando vienen, hasta me saben ricas, saben a pulparindo con azúcar glass.
Ahí está, no es madurez, tengo envejecimiento prematuro de la personalidad.
Los síntomas incluyen atorones psicoemocionales, relación ambivalente con el dolor, atracones con comida dulce y gusgueras… y ocasionalmente, un deleite sabrosón al decir malas palabras mientras se está solo.
Tratamiento: hacer cortinas con sábanas y cinchos; colorear con crayolas marca crayola sobre papel, bond, Papel Bond (no sobre las paredes… o ¿qué tal si…?); caminar; entrarle al atorón.
Beneficios: mucha paz, bondad y sentido de vida.
¿Qué hace que el dolor sea dolor? ¿Qué mensajes trae el dolor? ¿Y si el dolor sólo es en realidad un mensajero? ¿Cuál es el lenguaje del idioma (aunque parezcan sinónimos, en realidad no lo son)? ¿Será el de la experiencia interna de cada uno de nosotros? ¿Ya habrá sábanas de navidad en güalmart? y si sí, ¿me sobraron cinchos?…
PD: actualicé mis luces con unas pequeñas que tienen la temática otoño-halloween, además de que he comenzado con un poco de decoración del día de muertos. La imagen de portada en esta publicación es reciente, la compartía hace unos días con una amiga. No faltará mucho para que en este año regresen a mi tendedero aquellas luces navideñas que aparentemente no son sólo para navidad.
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Contrafóbico y enamorao

Me disculpo por los poemas/introspecciones intensos desde el 2024 a este, o todo el demás material que se le asemeje.
En realidad jamás han sido planeados o con la intención de escribir sobre algo, han sido más bien resultado de espacios donde dejo que mi mente junto con mi experiencia interna me lleven.
No sé si he escrito sobre esto antes, pero cada cosa que escribo o diseño, siempre es pensado para mi. En realidad escribo y diseño para mí… Este espacio comenzó hace casi 10 años en Guadalajara en un café donde no bebía café, sino pura leche con vainilla… de vez en cuando un chai manzana-canela, otros chocolate, y muchos días más, sólo iba al café por su pan dulce… condenado, ni estaba tan bueno…
Empecé a escribir y a producir, pues necesitaba un espacio propio. Empezó como una cuenta de Instagram privada con un pseudónimo malechón pero bastante significativo para mí: Teur.
Lo saqué de dividir la palabra a-ma-teur, puesto que me identificó plenamente con su significado: «alguien quien ama algo». Algo así recuerdo la definición que leí en el libro de Austin Kleon, Roba Como Un Artista.
Mi intención nunca fue hacer público lo que hacía, sólo necesitaba un espacio para mi. Cuando decidí dar el paso de hacerlo público, fue con una sola meta en mente. A los 17 años, viví un episodio bastante intenso de lo que se le conoce como fobia social. Recuerdo que era tanta la angustia que sentía por ser percibido, observado o hasta pensado, que hubo un deterioro muy grande en mi calidad de vida.
Posteriormente, tuve dos episodios más de fobia social, siendo el penúltimo el que me impulso a hacer público lo que hacía. Pensaba que si le hacía frente poco a poco a esta fobia, terminaría por irse.
En realidad, hacer público lo que hacía no significaba que quería que fuera público. De hecho la idea de que mis pensamientos plasmados en el material fueran vistos por alguien más, eran suficientes para angustiarme toda la noche y no dormir… me aterraba hacerlo.
Recordándolo, creo que siempre fui muy considerado con aquella angustia, pues ella era quien me guiaba paso a paso en esta meta por sentirme cómodo con lo incómodo.
Había momentos donde hacía público mi perfil, y después de unos minutos lo volvía a hacer privado. Así fueron mis primeros pasos.

Jugando en el 2018 Cuatro años después, seguido de una muy enriquecedora desintoxicación de redes sociales durante la pandemia, cerré todas mis cuentas y abrí un blog… ese blog se convirtió después en este sitio web.
Este espacio lo he labrado con mucho cariño durante ya cuatro años; me encanta jugar con y en él. Es un espejo muy importante cuando necesito procesar algo, y no todo tiene que ver con asuntos incómodos o dolorosos… de verdad juego y me divierto «bien muchisisímo en él».
Me ha ayudado a ser «contrafóbico» con muchas situaciones, pero sobre todo, aquí suelo escribirle a mi niño interior. Aquí me comunico con él desde quien soy ahora, le hablo de mí, lo que aprendo, dónde me atoro, aquí me animo a cosas diferentes y desde luego, juego hartamente #EmoticonConCaraSonrienteEnseñandoLosDientesFrontales #YaReviséEnInternet #SeLlamanIncisivosSuperiores #LosMíosSonMuySuperiores #HayHartoIncisivoSuperiorPorElLadoDeMiPadre #QuéAfortunados #No?
Como diría Federica P. Luche y sin exageración: «siempre de los siempres de los siempretetotes… escribo para mí y para mi niño interior». Todo eso lo hago porque este es mi espacio, para mí.

Salía de terapia y me fui a jugar a mi espacio con un mensaje muy específico hacia mi (2018). Ahora, es una maravilla encontrarme con que este sitio web, es visitado todos los días por personas de todo el mundo… por cierto, hay alguien que se mete de Phoenix- EEUU todos los días, sea quien seas, yo creo que podremos ser re buenos amigos, escríbeme un correo… tienes buen gusto #EscurriendoHumildad #EmoticónDeNarciso #CuálSeríaElEmoticónDeNarciso? #ElDelDurazno? #GuiñoGuiño.
… Regresando a mi disculpa del primer párrafo… prometo que no me perdí, le llamo contexto a los párrafos anteriores no divagancia (empobreciendo el castellano, ¿qué tal? jajaj… o jkjkjkjk como cuando se te va el aire por otro lado). Al año pasado fallecieron tres seres queridos muy cercanos a mi en un lapso de cuatro meses… aunado a ello, en diciembre me veía yendo al hospital a despedirme de mi abuelo al mismo tiempo que mi abuela estaba en su casa «apagándose» como decían los médicos.
Entre todo ello, estaba estudiando un doctorado y una certificación en trauma; investigando y redactando una tesis; dando clases; y entre otros temas que trajo la vida a manera de combo (yo creo que andaba de liquidación por temporada y decidió repartir puros duelos).
Si bien, no he tenido el tiempo suficiente para procesar cada uno de los duelos, o para recuperarme de la carga de trabajo que viví desde el año pasado… este sitio siempre ha permanecido como mi espacio de procesamiento y de juego.
Cuando me extraño a mi mismo, porque los roles del psicoterapeuta o del docente pueden opacar la propia identidad si uno no es cuidadoso, regreso a aquí, como lo hago en este momento.
Hoy, particularmente quería escribir por jugar, y jugar para rememorarme a mi mismo.
No todo es duelo en la vida… la meta que me trajo a este sitio web fue la necesidad de hacerle frente a un episodio muy intenso de fobia social; por cierto, ya estoy bien y le agradezco cada paso en el que me guió la angustia. Ahora, mi nueva meta, y vaya que tenía tiempo sin sentir una meta con tanto propósito y sentido, es enamorarme de la vida.
Mi primer pensamiento al escribirlo fue intentar justificar y decir que «ya sé, es algo muy trivial o hasta cursi», pero no lo haré a pesar de que acabo de hacerlo (jkjkjkjk).
Yo hablo casi todos los días con mis seres queridos que ya no están en este plano, encuentro conexión al hacerlo. Medito casi todos los días, en ello encuentro una enorme paz y un sentido absoluto de vida al hacerlo, ahí es mi lugar seguro también. Juego con mis afirmaciones casi todos los días («encuentro paz en…», «siento emoción cuando…», «disfruto…», «hay amor en…», «entro a la vida en/cuando…») y las voy adaptando de acuerdo a mi necesidad y al contexto.
Ahora me doy más descansos y veo como algo muy muy muy muchototote (Federica P. Luche) necesario, dejar espacios en mi día a día para hacer actividades que me enamoren de la vida.
Una vez leí que hablar de lo que a uno no le ha funcionado suele ayudar mucho más, que hablar de lo que sí; claro, el autor hablaba desde un contexto de psicología clínica, pero le veo la misma importancia en esto también.
Nota a mi mismo: Néstor, no nos ha ayudado encerrarnos, aislarnos por el cansancio o fastidio… ni comer mucho chocolate, te afecta el sueño y después tenemos pura ciencia ficción por sueños y ya nos hace falta bajarle de la clasificación PG-13 a G, para toda la familia. Tampoco nos ha ayudado trabajar mucho, ¿te acuerdas cómo te secabas las lagrimas durante los recesos cuando dabas clases… el año pasado? Luego te secas con el papel de baño del Costco y ya se te quedó pegado un día en el surco nasolabial (pensé que se le decía «bocio»). Tampoco te ha ayudado vivir solo y hacer home office… aaah su chimichanga… qué pesado es hacer todo desde casa, sal más, súbete a la azotea con el vecinito el gato y date unos baños de sol con él y de paso le sirves unas croquetas a cambio de que te escuche.
Ah, esa es otra cosa, vives para escuchar mucho a los demás, qué padre, palmada en la espalda por ello, pero ya bájale, también necesitas que te escuchen, hablas con pura persona que ya no está en este plano y un día de estos te van a responder y te van a sacar un pedo… y para el colmo, tienes puro papel del baño del Costco y recuerda que ese te pega…
Sigue escuchándote, descansando, meditando, viendo The Big Bang Theory, The Office, Community y todo lo que tenga que ver con Betty White, seguro ustedes dos fueron íntimos amigos en otra vida. Continúa hablando con los no vivos y permítete sentirlos, porque ya lo has hecho y por ello eres muy afortunado (no tengo a menor duda de que me acompañan y me escuchan). Enamórate de la vida y sobre todo, guíate siempre por tu experiencia interna, confía en ella.
Te quiero Néstor…. oye, y revisa si aún te queda papel de baño… la humedad por las lluvias creo que te lo echó a perder.
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sobre-borrado


Hay de idealizaciones a idealizaciones. Esto es algo completamente natural en las relaciones, de cualquier tipo. Como diría Jonah, hablo de aquellas que terminan por «robar».
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LIBERAR, PARA VACIAR


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REALISTA Y SOSTENIBLE


¿Esto que hago es realista? / ¿Esto que hago es sostenible?
¿Esto que vivo es realista? / Esto que vivo es sostenible?
¿Mi conducta es… ? / ¿Mi conducta es… ?
Y lo más importante, bailar sin antes calentar ¿será…?
#HagaElCONGA #RecuerdeEstirarLaEspaldaComoPerroBocaAbajo #SeSienteReSabroso #YDePasoEvitaLesionesAlArquearLaEspaldaDebajoDelPaloDeLaEscoba #ElPresupuestoEraLimitado
PD: juega con las preguntas, integra nuevas y date la oportunidad de entretejer lo que te va ofreciendo responderlas para que encuentres nuevas perspectivas a tu manera. El objetivo de ello, es flexibilizar y movilizar nuestra toma de conciencia.
… Y NO OLVIDES EL CONGA AL FINALIZAR PARA CELEBRAR EL ESFUERZO.
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ESUCHAR(SE)


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El ciclo de la lavadora

Entrevista para el podcast de Sanarai, donde tuve la oportunidad de hablar un poco acerca del trauma y la psicocorporalidad. Omití algunos puntos que también preparé, pero ganó naturalmente la imprevisibilidad y el tiempo. Ya vendrá otra oportunidad para retomarlo.
Uno de los ejercicios que menciono (con un nombre muy escueto) el «ciclo de la lavadora», lo recupero por escrito y comparto sus sus tres ciclos:
- Respirar: recuerda, primero enviando tu aire al diafragma. En otras palabras, «inflo» primero el estómago y después lleno los pulmones. Respiro de abajo hacia arriba. Hazlo a tu ritmo.
- Sentir: ubica en tu cuerpo donde hay mayor intensidad o energía. Date cuenta qué sucede en aquella zona cuando inhalas y qué cambia cuando exhalas.
- Describir: si te ayuda, te comparto unas preguntas guía: ¿dónde siento mayor energía o sensaciones en mi cuerpo? ¿Cuál es la temperatura de la sensación? ¿Cuál es su figura o forma? ¿Cómo se mueve?… O también, puedes describirlo de esta manera: «se siente como…». Te comparto un ejemplo: se siente como arenoso, pero al mismo tiempo esponjoso. Se siente como una onda que se expande y contrae desde mi pecho hasta mis brazos. Se siente como un motor de carro, que ronronea, pero cuando inhalo cesa su sonido y cuando exhalo, vuelve a ronrronear.
Y así sucesivamente repite el ciclo respiro-siento-describo durante unos minutos sin discriminar nada, evita juzgar tu experiencia y sé curios@ al hacerlo. Disfruta mucho hacerlo y verás cómo poco a poco algo comienza a revelarse. Este ejercicio no es una experiencia estrictamente racional, tu cuerpo tiene su propio lenguaje y ese suelen ser las sensaciones.
En ocasiones vendrán imágenes o recuerdos, está bien si sucede eso, pero si no, no te preocupes, es absolutamente normal, no quiere decir que estás haciendo algo mal, al contrario, fluye con la sensación como si fuera un río y tu cuerpo te guiará sin que necesites hacer esfuerzo alguno más que el de respirar y sentir. Al cabo de un tiempo, verás que ya no será tan necesario continuar describiendo la sensación, dado que este paso tiene más que nada la meta de ayudarte a adentrarte y conectar con tu experiencia interna; tu misma experiencia te guiará cuándo puedas prescindir del paso de la descripción.
Este es sólo un ejercicio, lo más importante es que basad@ en tu propia experiencia y en la práctica, tú vayas diseñando paulatinamente tu propia metodología. Y recuerda, sé curios@, estás absolutamente segur@ en tu experiencia, poco a poco irás confiando en ella.
